Gestión Sanitaria

Laberintos cognitivos

In Vida diaria del Máster de Salud Pública y Gestión Sanitaria - Europubhealth on abril 3, 2009 at 9:54 am

Cuando tenía cinco se remodeló el parquecito donde mis papás me llevaban a jugar. Después de la hegemonía del hierro, había entrado la moda de las estructuras de madera. A las centenarias hamacas se les sumó entonces un castillito de madera, una casita alta de madera, un murito para trepar (de madera) y… una enigmática caja gigante de madera con un cartel donde ponía: Laberinto. No sé, a los cinco años cuáles eran las referencias que tenía de un laberinto, pero la idea de perderme me fascinó.

Mi cuento preferido de Borges

La casa de Asterión (J.L. Borges)

Entré corriendo con la intención de quedarme horas dentro dando vueltas en infinitas encrucijadas. No había terminado de acelerar la corrida cuando me topé con la primera pared. A las carcajadas volví sobre mis pasos y elegí la segunda opción. Decepcionada, dos recovecos después había llegado a la salida. A la tercera vez de volver a entrar ya me conocía todos los recorridos de memoria. Se transformó en el estorbo más aburrido del parque. Algunos niños lo reconvirtieron. Jugaban que era un fuerte y se sentaban de vigías en lo alto de sus murallas. Obviamente ya nadie lo recorría. Yo nunca volví a entrar a ese fraude.

Por innecesaria en una ciudad diseñada en monótono trazado cartesiano, nunca aprendí a usar una brújula. Ahora, que como tecnología resulta arcaica frente a los GPS y otros artilugios (cuyos acrónimos son imposibles que compatibilicen en ningún relato), me encantaría tener una.

Sigue fascinándome la posibilidad de perderme. Por eso me gusta tanto Granada. Te metés por pasillos que serpentean, suben y te murmuran indecencias, sin estar nunca segura que te están llevando a donde querés ir. Al final uno llega. Más o menos cansada. Más o menos mareada. Más o menos seducida.

Intento ahora, que estamos cerrando el módulo de Gestión Sanitaria que inspiró este blog, bucear por mis anotaciones, intentando enganchar el hilo de Ariadna que me dé una excusa para salir del laberinto.

¿Qué aprendí en este módulo?

– Qué las funciones de un gestor son coordinar y motivar para alcanzar los mejores resultados con los recursos disponibles.

– Que el ciclo de gestión de conflicto es: Planificar, Organizar/dirigir, Ejecutar, Controlar.

– Que una organización está compuesta por Arquitectura, Rutinas, Personas, Cultura. En las primeras, un cambio puede ser rápido. En las últimas, mucho más despacio.

– La pirámide genial compuesta por Organización – Entorno – Estrategia, que encaja en la mitad más uno de los contenidos teóricos.

– El otro esquema de los inputs – process – outputs – outcomes, que explica casi todo lo demás.

– La importancia de la gestión de los recursos humanos, y aquí que:

– Desempeño = Motivación x Competencia / Barreras

– Talento = Capital intelectual + Capital emocional

– El modelo de competencias (Milles 1990, otra pirámides con una base del Know, que va subiendo con el Know How, el Show How y en la punta el Does.

– La variabilidad en la práctica (el proceso de: conocimiento – aprobación – aplicación – posibilidad – acción – acuerdo –cumplimiento)

– La Ley de Pareto (1906), que el 80% del rendimiento proviene del 20% del esfuerzo

– Que Gestión = Rigor + Riesgo

– Que Gestión= Administración + Estrategia

– Que Gestión = Ortodoxia operativa + Innovación

– Que la gestión es trabajar con la “futuridad del presente”

– …

Y me quedo ahí, porque apenas llegué a la mitad de mis apuntes y este listado está haciéndose jactanciosamente largo. Cada tema hubiera valido un post, por lo sugestivo. Tal vez sí terminemos adquiriendo la práctica de “pensar en blog” como nos sugirió el bravísimo Rafa Bravo, autor de primum non nocere, en una charla que nos dio esta semana a los alumnos del máster.

Y sí. En ocho semanas aprendimos mucho, a pesar de mis fastidiosas quejas al coordinador del módulo. Los laberintos de aprender nuevas materias son sugestivos, por ilimitados. Lo importante no es alcanzar la salida, sino nuestro encanto con el recorrido.

Palp

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  1. bueno…, me ha encantado. desde la infancia, pasando por las aulas, al laberinto sensual de una granada que puede estar en cualquier otra ciudad del mundo, ya que esas sensaciones y esas pasiones van con tu camino (machado, un escritor que es bueno citarlo en el día de la república: 14 de abril, dijo: caminante, no hay camino, se hace camino al andar)
    es una delicia leerte, palp.
    fidel

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